La Scala Fenicia, trazada por los primeros colonizadores griegos fue la única vía de comunicación entre Marina Grande y las zonas altas de la isla hasta 1877.
Las mujeres de Anacapri, cuya particular belleza era objeto de admiración por parte de los viajadores de la época, transportaban las mercancías en la cabeza.
No obstante el apelativo de "Scala Fenicia" su construcción se atribuye a los griegos, ya que en la parte alta los escalones van entallados en la roca siguiendo la costumbre que adoptaban para unir las acrópolis a las marinas. La escalera comienza en la calle de Palazzo a Mare, el centro griego de Capri más antiguo, atraviesa huertos y viñas y sigue hacia arriba cruzando la actual carretera cerca de la capilla de S. Antonio.
La plaza de la iglesia representaba un momento de parada agradable y necesaria para aquellos que recorrían la tortuosa subida.
Probablemente, en lugar de la capilla de mediados del s. XVII existía, ya en edad romana, un ensanche en el que se podía descansar, como lo testimonian restos de muro romano.
La capilla se encuentra por encima de la localidad de Capodimonte, en cuya cima se encuentra la "Porta della Differenzia"(Puerta de la diferencia), que debe su nombre a la rivalidad entre municipios.
A lo largo de estos últimos siglos la Scala Fenicia ha desarrollado también el rol de cotizada estación botánica de la isla. El fraile Paolo Boccone, monje cisterciense y botánico del Gran duque de Toscana, encontró en la Scala algunas de las especies más bellas y que figuraban en su "Museo de plantas raras" de finales del s. XVII.